Hay una frase que resume la tesis central de este expediente mejor que cualquier titular: China no está tratando de derrocar al dólar, está tratando de no necesitarlo. Es una distinción que la mayoría de los análisis occidentales pasan por alto, y esa omisión no es inocente: cambia por completo cómo se interpreta cada movimiento del Banco Popular de China de los últimos tres años.

Este expediente reconstruye, mecanismo por mecanismo, la arquitectura financiera que Pekín ha ido montando para internacionalizar el yuan sin abrir su cuenta de capital —es decir, sin dejar que el dinero entre y salga libremente del país—, y examina por qué esa arquitectura está ganando terreno justo cuando Estados Unidos ha decidido usar el sistema bancario global como arma de sanciones.

Nivel 1 · Punto de partida verificable

El oro ya pesa más que la confianza

El hecho más citado —y el más fácil de verificar— es el reequilibrio de las reservas de los bancos centrales. En 2025, por primera vez en varias décadas, el oro superó a la deuda del Tesoro estadounidense como componente de las reservas oficiales de los bancos centrales extranjeros, impulsado tanto por compras sostenidas (más de 1.000 toneladas anuales en cada uno de los tres últimos años) como por la fuerte subida del precio del metal.

+1.000 t
Compras anuales de oro por bancos centrales, cada uno de los últimos tres años
2025
Año en que el oro supera a los bonos del Tesoro en las reservas oficiales, por primera vez desde los años 90
140
Países con China como socio comercial principal, sobre un total de 195
1971
Fin de la convertibilidad oro-dólar ("shock de Nixon"), origen del sistema fiduciario actual
Nivel 2 · Requiere matiz

Las cifras concretas de "27% oro / 22% dólar" citadas en la conversación que da origen a este expediente circulan en distintos análisis de 2025, pero los porcentajes varían según la metodología: el informe trimestral COFER del FMI —que solo mide divisas, no oro— sitúa históricamente al dólar por encima del 55% de las reservas en divisa extranjera. Las cifras de "20 y pico por ciento" solo cuadran si se calcula la participación del oro y el dólar dentro del conjunto total de reservas (oro + divisas), un enfoque que varias firmas de análisis (Deutsche Bank, WisdomTree, World Gold Council) empezaron a popularizar en 2025 precisamente porque el cruce entre oro y dólar se hizo noticia. Dato real, marco de medición discutible.

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Nivel 1-2 · Los tres mecanismos técnicos

Cómo se construye una alternativa sin abrir la puerta

El punto central del argumento técnico es este: China no ha abierto su cuenta de capital —no permite la conversión libre de yuanes a dólares— porque no quiere flujos de capital especulativo entrando y saliendo del país. En su lugar, ha desplegado tres mecanismos paralelos, cada uno resolviendo un problema distinto de quien quiere comerciar en yuanes sin pasar por Washington.

Mecanismo 1 · Facilidad de recompra (repo)

Bancos centrales extranjeros pueden obtener liquidez en yuanes ofreciendo bonos del gobierno chino como garantía, sin tener que vender esos bonos. Reduce el coste de mantener reservas en yuanes y ofrece lo que el sector llama "respaldo de liquidez permanente" —un mecanismo que Estados Unidos, a través de la Reserva Federal, tiene desde hace décadas con sus propios bonos.

Mecanismo 2 · Seis bancos comerciales autorizados

Seis grandes bancos comerciales chinos pueden operar en el mercado de divisas en el extranjero como proyecto piloto, facilitando el comercio bilateral directo (yuan por rupia, yuan por libra) sin pasar por el dólar como intermediario. Emiratos Árabes Unidos, con su centro de compensación en yuanes, actúa como uno de los nodos de conexión.

Mecanismo 3 · Plan de desarrollo offshore de Shanghái (2027 · 2030 · 2035)

Una estrategia por fases para profundizar los mercados de yuanes fuera de China —sin liberalizar los flujos de capital dentro del país—, con horizontes marcados para 2027, 2030 y 2035.

Los países del sur global no tienen grandes corporaciones ni bancos enormes, pero pueden destacar en pequeñas empresas individuales. Ahí está una de las formas reales en que pueden crecer. Einar Tangen · investigador senior, Centro para la Innovación en la Gobernanza Internacional

El argumento de fondo es que estos mecanismos benefician sobre todo a pequeñas y medianas empresas de países del sur global: un vendedor de miel en Sri Lanka puede cobrar directamente en yuanes o rupias sin pasar por un banco corresponsal en dólares, sin abogados de contratos internacionales y sin cartas de crédito. Es una afirmación plausible dado el diseño técnico descrito, pero sigue siendo, en gran medida, una proyección de intención más que un resultado medido: no hay en la conversación cifras de adopción real de pymes que la respalden.

Nivel 3 · La controversia de fondo

¿Trampa de la deuda o infraestructura compartida?

Aquí el expediente necesita una corrección de origen que no estaba en el material de partida. El concepto de "diplomacia de la trampa de la deuda" no es una idea difusa de "analistas occidentales": tiene autor y fecha. Lo acuñó el académico indio Brahma Chellaney en 2017, usando como ejemplo central el puerto de Hambantota, en Sri Lanka, arrendado a una empresa china por 99 años tras el impago de la deuda contraída para construirlo.

Nivel 3 · Disputa académica activa, no consenso

La tesis de Chellaney se convirtió en sentido común en Washington, pero no es un hecho establecido. Un estudio de la Universidad Johns Hopkins de 2022 no encontró evidencia de canjes de deuda por activos ni de "deuda oculta" en el caso de Hambantota, y el propio embajador de Sri Lanka en China ha negado públicamente que Pekín haya buscado una base naval en el puerto. Otros trabajos (Rhodium Group, 2019) revisaron 40 renegociaciones de deuda china y concluyeron que las incautaciones de activos son la excepción, no la norma.

Este expediente no toma partido en esa disputa. La presenta como lo que es: un debate académico y geopolítico abierto, no una verdad asentada en ningún sentido.

Lo que sí es verificable es la magnitud de la inversión: China ha destinado más de 1,4 billones de dólares a la Iniciativa de la Franja y la Ruta desde su lanzamiento, inicialmente centrada en puertos, aeropuertos y ferrocarriles, y ahora orientada —según el argumento expuesto en la conversación— a crear zonas de desarrollo industrial alrededor de esa infraestructura ya construida.

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Nivel 1 · El acelerante

Ormuz y el 20% que nadie puede ignorar

El conflicto reciente entre Israel, Irán y Estados Unidos en torno al estrecho de Ormuz añadió urgencia práctica a un proceso que ya venía en marcha. Por ese estrecho transita alrededor del 20% del petróleo mundial, una cifra que multiplica por dos o tres el impacto de crisis petroleras históricas.

7-11%
Petróleo mundial afectado por la crisis de 1973 — el precio se multiplicó por cuatro
3-5%
Petróleo mundial afectado por la revolución iraní de 1979 — el precio se duplicó
~20%
Petróleo mundial que transita por el estrecho de Ormuz
Nivel 2 · Cifra plausible, no verificada de forma independiente

Las estimaciones de impacto en la próxima cosecha (caída de producción del 15-25% sin fertilizante, derivado en gran parte del gas) son coherentes con la dependencia conocida de la agricultura industrial de insumos fósiles, pero las cifras concretas ("entre 85.000 y 75.000 fanegas sobre 100.000 esperadas") proceden de una estimación verbal del entrevistado, no de una fuente contrastable, y se presentan aquí como tales.

El razonamiento es sencillo: Irán exigió operar en renminbi para permitir el tránsito por el estrecho; después el propio estrecho quedó cerrado en distintos momentos por distintos actores. Cada episodio de tensión en Ormuz refuerza el argumento chino de que depender de un solo sistema de pagos —controlado por un solo país que además lo ha convertido en instrumento de sanciones— es un riesgo estructural, no solo político.

Nivel 2-3 · Los límites de la sustitución

Por qué no habrá una moneda común de los BRICS

Frente a la expectativa —extendida en cierto análisis occidental— de que los BRICS terminarían creando una moneda común para desafiar al dólar, el argumento expuesto en la conversación es que China ha optado, en la práctica, por expandir el uso del yuan directamente, en lugar de construir una divisa nueva y compartida. India, dentro del bloque, actúa como freno: mantiene una relación históricamente cercana con Washington y ha sido reacia a cuestionar la hegemonía del dólar, aunque el deterioro reciente de esa relación (aranceles, restricciones a visados H1B, percepción de injerencia electoral) la ha empujado a una posición de no alineamiento explícito, sin que eso signifique acercamiento a China.

Emiratos Árabes Unidos, por su parte, se perfila como intermediario financiero entre China y terceros mercados —India, África, el resto de países del Golfo— ofreciendo productos financieros y garantías de riesgo a empresas que de otro modo no accederían a banca occidental. Es una apuesta que, según se plantea en la conversación, quedó parcialmente en pausa por la guerra entre Israel e Irán, que introdujo la incertidumbre que Oriente Medio llevaba años tratando de dejar atrás mediante diversificación económica (energía solar, turismo, servicios financieros).

Lo que el criterio del lector debe sopesar

Ninguno de los mecanismos descritos aquí "sustituye" al dólar en el sentido de desplazarlo como moneda dominante de comercio mundial: siguen siendo instrumentos de nicho, pensados para reducir dependencia en transacciones específicas, no para construir una reserva de valor alternativa universal. El propio argumento expuesto insiste en ese punto: es un sistema paralelo, no un reemplazo.

Al mismo tiempo, la combinación de sanciones financieras estadounidenses cada vez más amplias, deuda pública creciente sin voluntad política de corregirla, y bancos centrales diversificando hacia oro, crea las condiciones para que ese sistema paralelo crezca más rápido de lo que sugeriría su tamaño actual. El criterio es del lector.